ARCAS ÓPTICA

Donostia-San Sebastián


La audición



La audición:

La audición es uno de los cinco sentidos del ser humano (el tacto, el olfato, el gusto, la vista y la audición). Una reducción en la habilidad de oír se denomina pérdida auditiva o pérdida de audición. Nuestra audición percibe los sonidos que nos rodean durante las 24 horas del día. Por ello, la audición es un sentido que siempre está en funcionamiento. La audición funciona a varios niveles: cuando oímos los sonidos de fondo, como por ejemplo el tráfico, o cuando oímos alarmas, como por ejemplo el despertador. Sin embargo, la función más importante de nuestra audición es la de oír el habla, es decir, el comunicar con otras personas.


La audición es uno de los cinco sentidos del ser humano. La función de la audición es transformar ondas sonoras en impulsos nerviosos perceptibles para el cerebro, el cual los transforma a lo que entendemos por sonido. Para poder hacerse una idea de qué es una pérdida auditiva, es necesario conocer la función de la audición y del oído. Los sonidos que se transportan por el aire podrían describirse como variaciones en la presión o como oscilaciones en las moléculas del aire. Estas variaciones en la presión forman ondas sonoras que pueden ser percibidas por el oído humano.

El oído es la parte principal del sentido de la audición. El oído recoge las ondas sonoras y las transforma en impulsos nerviosos que pueden ser interpretados por el cerebro.

Las tres partes del oído:

  1. El oído externo

  2. El oído medio

  3. El oído interno

El oído externo:

El oído externo está formado por el pabellón auricular y el canal auditivo. El pabellón auricular funciona como una especie de embudo, recogiendo las ondas auditivas y dirigiéndolas al tímpano. El tímpano, situado en el extremo del canal auditivo, forma el límite entre el oído externo y el oído medio.

El oído medio:

El oído medio es un espacio lleno de aire cuya presión se ajusta gracias a la trompa de eustaquio, que conecta el oído con la nariz y la faringe. En el oído medio hay tres huesecillos denominados el martillo, el yunque y el estribo. La combinación de estos tres huesecillos funciona como un sistema de palanca que recibe los movimientos del tímpano y los envía a la parte del oído que se encarga de procesar el sonido.

El oído interno:

El oído interno es una estructura ósea llena de líquido con forma de caracol. La conexión entre el oído medio y el oído interno se denomina la ventana oval. La platina del estribo funciona como un pistón que genera movimiento en el líquido del oído interno. En la cóclea hay aproximadamente 23.000 células ciliadas externas (células sensoriales) que se ponen en movimiento debido a las ondulaciones del líquido. Cuando se activan las células ciliadas, éstas envían impulsos al cerebro, el cual los interpreta como sonido. Además del caracol, en el oído interno se encuentra el órgano del equilibrio.

Cómo funciona la audición:

El pabellón auricular, el canal auditivo y el oído medio recogen y amplifican las ondas sonoras que hacen oscilar al tímpano. El martillo y el yunque transmiten las oscilaciones mecánicas del tímpano al estribo, que se mueve hacia delante y detrás en la ventana oval. Este movimiento transmite las oscilaciones mecánicas al líquido del oído interno.
En la cóclea se producen unas pequeñas ondulaciones que hacen que se muevan las células ciliadas del oído interno. De este modo se estimula a las células ciliadas para que, mediante el nervio auditivo, envíen impulsos a las partes del cerebro situadas en las zonas del hueso temporal. En el lenguaje general, esto se denomina el sentido de la audición.
Lo que determina qué células ciliadas se activan es la frecuencia del sonido. De este modo, es posible distinguir unos sonidos de otros. Si estas células sufren daños debidos a la edad, enfermedad u otro tipo de daños, será difícil oír ciertos sonidos y distinguir entre los sonidos. Del mismo modo, grandes cantidades de cerumen podrían reducir significativamente la habilidad de oír.
El oído externo:
El oído externo está formado por el pabellón auditivo y por el canal auditivo. El oído externo tiene dos funciones principales:
1) recoger y amplificar el sonido
2) proteger el oído medio.
La percepción y amplificación del sonido:
La parte externa del oí,do (la que es visible a simple vista) funciona como una especie de embudo, recogiendo las ondas sonoras y dirigiéndolas al canal auditivo.
La protección del oído medio:
La forma del canal auditivo es curvada y varía de persona a persona. La longitud del canal auditivo suele ser de aprox. 2,5 cm y y su diámetro de 8 mm. La forma curvada del canal auditivo contribuye a impedir que el agua u otros cuerpos extraños entren en el canal, como es el caso con los sifones. La forma del canal auditivo también resulta en una amplificación de los sonidos que son importantes para poder entender el habla.
La parte exterior del canal auditivo es cartilaginosa y relativamente blanda, mientras que la parte interior es huesuda y dura. El extremo del canal auditivo está formado por el tímpano, el cual también funciona como límite entre el oído externo y el medio.
El oído medio:
El oído medio está formado por la cavidad llena de aire situada detrás del tímpano. La función del oído medio es:
1- compensar las diferencias que pueda haber en la presión
2- procesar y dirigir la señal sonora procedente del tímpano
3- proteger el oído interno.
La compensación de las diferencias en la presión:
La función de la trompa de eustaquio, que conecta el oído medio con la faringe, es asegurar que la presión del aire en el oído medio sea neutral. Esto significa que en caso de que haya diferencias en la presión, éstas serán compensadas, de modo que la presió:n en el oído medio sea igual que la del aire.
El procesado y la orientación del sonido:
En la cavidad del oído medio hay tres huesecillos: El martillo, el yunque y el estribo. Mediante una especie de mecanismo de palanca, estos huesecillos transmiten la vibraciones del canal auditivo y el tímpano al líquido del oído interno.
La protección del oído interno:
Dos pequeños músculos, stapedius y tenso tympani, limitan los movimientos de los huesecillos en el caso de una presión sonora fuerte. Si un sonido fuerte llega al oído, un reflejo activará estos músculos para que limiten la transmisión del sonido a través del oído medio, protegiendo así el oído interno. El funcionamiento de los músculos del oído medio está controlado por el reflejo acústico y se puede medir mediante la audiometría de impendancia (en el Diccionario, vea Prueba de audición).
El oído interno:
El oído interno es la cavidad llena de líquido en la que se encuentran los órganos de balance y de audición. En lo que se refiere a la audición, la parte más importante del oído es el oínterno, cuyo funcionamiento es altamente complejo.
El laberinto:
El oído interno está formado por un sistema de canales llenos de líquido en la misma parte cartilaginosa del hueso temporal. Este sistema se denomina el laberinto. Esta denominación se utiliza precisamente para ilustrar este sistema tan ingenioso de cavidades y túneles. En el laberinto se encuentran los órganos de equilibrio y de audición.
El órgano de equilibrio:
Este órgano está formado por los canales semicirculares, en los que se registra el movimiento.
La cóclea:
El caracol (la cóclea) está situado en el oído interno y en éste se encuentran las partes principales del sentido de la audición: el órgano de Corti y las células ciliadas.
La parte exterior del caracol tiene la apariencia de una concha de caracol, con dos vueltas y media. En la vuelta inferior del caracol hay dos ventanas: la ventana oval y la redonda. En la ventana oval se encuentra la platina del estribo. Esta imita los movimientos de un pistón y pone en movimiento el líquido del oído interno, el cual activa las células ciliadas en el oído interno. Desde un extremo al otro del caracol se encuentra la membrana basilar que tiene una longitud de aprox. 30 mm. En esta membrana se encuentran las células ciliadas. Dichas células ciliadas están en hileras, en toda la longitud de la membrana basilar. Una de las hileras está compuesta por las células ciliadas internas, mientras que las células ciliadas externas se encuentran agrupadas en tres hileras. Las células ciliadas representan la parte central del propio órgano de audición - el órgano de Corti.
El órgano de Corti:
El órgano de Corti es una de las partes del oído interno. Este órgano está situado en la cóclea (el caracol) y se apoya en una membrana denominada membrana basilar.
La función de las células ciliadas:
En el órgano de Corti se encuentran las células ciliadas internas y externas, teniendo cada una de dichas células una función propia. La función conjunta de las células ciliadas es decisiva para nuestra capacidad de oír.
Las células ciliadas:
Las células ciliadas son células sensoriales situadas en la membrana basilar, en el oído interno (el órgano de Corti). Las células ciliadas se dividen en dos grupos: las células ciliadas internas y las externas.
En la membrana basilar, cuya longitud es de aprox. 30 mm, hay aproximadamente 23.000 células ciliadas. La membrana basilar y las células ciliadas se encuentran en el órgano de Corti. Las células ciliadas internas y las externas tienen funciones diferentes. La función conjunta de las células ciliadas es decisiva para nuestra capacidad de oír. Por desgracia, cuando las células ciliadas sufren daños, el cuerpo humano no puede regenerarlas.
Las células ciliadas internas:
Las células ciliadas internas son las células sensoriales más importantes para el sentido de la audición, porque representan el enlace entre el órgano de audición y el nervio de audición en el cerebro. Las células ciliadas internas transforman la energía proveniente de las vibraciones del líquido del oído interno en energía eléctrica. Esta energía es transportada al cerebro por el octavo nervio cerebral, también denominado el nervio de audición.
Los sonidos que llegan al oído hacen que vibre la membrana basilar, en la cual están situadas las células ciliadas. Las distintas frecuencias de la señal sonora hacen que vibren distintas zonas de la membrana basilar.
Por ejemplo, las frecuencias alrededor de 1.000 Hz activan las células ciliadas internas situadas en la vuelta central del caracol. Una vez que se activan las células sensoriales, éstas envían sus observaciones al cerebro mediante impulsos nerviosos. Gracias a estos impulsos, el cerebro identifica el impulso como un sonido a una frecuencia dada y con un volumen dado.
Esto significa que las células ciliadas internas transforman un "sonido físico" a un "sonido eléctrico", lo cual hace que sea posible para el cerebro percibirlo.
Las células ciliadas externas:
Las células ciliadas internas están compuestas por fibras musculares y se encargan de que la membrana basilar pueda vibrar según sea necesario, incluso en el caso de sonidos muy débiles.
Las células ciliadas externas funcionan del mismo modo que la dirección asistida de un automóvil, es decir que las vibraciones causadas por sonidos débiles son amplificadas mecánicamente, lo cual estimula las células ciliadas internas.
Los ruidos fuertes, como por ejemplo al dispararse un rifle o el ruido en una fábrica podrían dañar fácilmente las células ciliadas externas.
Las conexiones nerviosas:
Un gran número de células nerviosas están en conexión con las células ciliadas. Algunas de estas células nerviosas envían las señales de las células ciliadas al cerebro. Estas células se denominan nervios aferentes y suelen estar conectados con las células ciliadas internas. Los nervios aferentes envían señales de control procedentes del cerebro a conjuntos de células nerviosas más próximos al oído.
Cada oído está conectado al tronco cerebral por fibras nerviosas. Desde el tronco cerebral, éstas continúan, pasando por la mitad opuesta del cerebro, hasta llegar a la superficie del cerebro, justo encima del oído opuesto y detrás del hueso temporal. El centro auditivo principal del cerebro está situado en esta zona del cerebro – la corteza cerebral.
El sonido:
Del mismo modo que una piedra crea anillos en el agua, el sonido crea ondas - o vibraciones - en el aire. Estas ondas son las que percibe el órgano de audición, transformándolas a impulsos eléctricos que son interpretados por el cerebro. Se puede caracterizar el sonido de varios modos, pero lo más natural sería utilizar el volumen y la frecuencia.
El volumen:
Para indicar el volumen, se utiliza una unidad llamada decibelios (dB). Los sonidos débiles tienen un valor de dB bajo, mientras que los sonidos fuertes tienen un valor de dB alto. El susurro de las hojas en el bosque equivale a un nivel sonoro de aprox. 20-25 dB. El habla normal tiene un nivel de aprox. 55-65 dB, mientras que un avión alcanza un nivel de aprox. 140 dB. Para las personas con una audición normal, el umbral del dolor se encuentra a aprox. 120 dB.
La frecuencia:
El tono del sonido se define por el número de oscilaciones por segundo. Cuantas más oscilaciones por segundo, más claro será el tono. Cuantas menos oscilaciones por segundo, más oscuro será el tono. El nivel del tono se denomina la frecuencia de éste. Para indicar la frecuencia, se utiliza una unidad llamada Hercio (Hz).Los tonos agudos son tonos de alta frecuencia (es decir, con muchas vibraciones por segundo). Estos tonos son muy importantes a la hora de poder entender el habla. Las consonantes y los armónicos superiores de las vocales se componen principalmente por elementos agudos de la imagen sonora.Los tonos graves son tonos de baja frecuencia (es decir, con pocas vibraciones por segundo). Los tonos graves contribuyen especialmente a la percepción del tono y el cuerpo de la imagen sonora. Las vocales se componen principalmente por tonos graves.
Los sonidos de la vida cotidiana:

El placer:

La audición percibe las impresiones sonoras agradables del ambiente, lo cual representa una parte importante de la calidad de vida.

La comunicación:

El comunicar con otras personas es una parte muy importante de nuestra vida. La falta de comunicación con otras personas puede resultar en una reducción importante de la calidad de vida de uno.

Información:

El acceso a información (oral o sonora) es un elemento muy importante de la vida cotidiana. La falta de información podría resultar en que uno no alcance el tren – o que éste le atropelle.

El ruido:

Cuando un sonido es demasiado fuerte, inconveniente o inoportuno, lo percibimos como ruido. El ruido puede resultar en estrés para todo el organismo, resultando así en una reducción en la calidad de vida.

El ruido de fondo:

Un sonido puede "amortiguar" otro sonido, de modo que sea imposible oír el sonido más débil. Este fenómeno se denomina enmascaramiento. En locales con ruido puede ser difícil oír el habla si, por ejemplo, hay música alta al mismo tiempo. El habla se ve "amortiguada" por la música. En este caso, se percibe la música como ruido de fondo, debido a que enmascara el habla.


La sensibilidad auditiva:
A menudo, las pérdidas auditivas implican una sensibilidad auditiva, lo que significa que el modo en que la persona percibe el sonido ha cambiado. Los sonidos fuertes pueden parecer demasiado fuertes, mientras que los sonidos débiles no son audibles. Muchos tipos de pérdidas auditivas resultan a menudo en un incremento en la sensibilidad auditiva de la persona. Por ello, puede resultar difícil para una persona con una pérdida auditiva percibir sonidos débiles, al mismo tiempo que los sonidos fuertes le parecen desagradables. Para muchas personas, es igual de difícil entender el habla en voz alta, como el habla en voz baja. Para algunas personas, los sonidos fuertes, como por ejemplo niños gritando, camiones o el arrastrar sillas, puede resultar en molestias físicas. Hoy en día, es posible adaptar muchos de los audífonos modernos, de modo que los sonidos fuertes nunca sean demasiado fuertes, al mismo tiempo que los sonidos débiles siempre sean audibles.
Por eso, nunca deberá gritar cuando esté hablando con una persona que sufra una pérdida auditiva.
La frecuencia:
La frecuencia indica cuantas veces se repite una oscilación por segundo, lo cual también indica lo grave o agudo que es un sonido. La frecuencia también se denomina altura del tono y se mide con una unidad llamada Hercio (Hz).
El sonido se produce al oscilar las moléculas del aire. Entre otras cosas, es posible describir un sonido en relación con su frecuencia y su volumen. El volumen indica la intensidad con la que oscilan las moléculas del aire y la frecuencia indica el número de oscilaciones por segundo que realizan las moléculas del aire.
Los Hercios:
Para indicar la frecuencia se utiliza una unidad denominada Hercio. Esta unidad indica el número de oscilaciones por segundo. 440 Hz (el diapasón normal) indica una frecuencia de 440 oscilaciones por segundo.
Frecuencias audibles:
El oído humano puede percibir frecuencias situadas entre aprox. 20 y 20.000 Hz. (Es decir, de una sirena a un flautín). Cuanto más grave sea un tono, menor será su frecuencia. Cuanto más agudo sea, más alta será su frecuencia.
La percepción de la altura de tono:
El oído no es igual de sensible a todas las frecuencias. La audición es más sensible en el área entre 1.000 y 4.000 Hz. El oído es menos sensible a tonos que se encuentren fuera de este rango, por lo que será necesario aumentar el volumen para poder oír el tono.
Los tonos puros son tonos de una sola frecuencia. La mayoría de los sonidos de la vida cotidiana no son tonos puros, sino que están formados por una mezcla de muchas frecuencias. Los tonos puros se utilizan para ciertas pruebas de audición, como por ejemplo la audiometría de tonos.
El habla se encuentra en la zona entre 250 y 8.000 Hz y está compuesta por muchas frecuencias. Para poder entender el habla, es de suma importancia poder percibir con precisión cada una de estas frecuencias. Un oído normal podrá distinguir entre frecuencias que difieren entre sí en 5 Hz o un 0,5%.
Decibelio:
El término decibelio se utiliza en varias conexiones para describir, entre otras cosas, la presión sonora y las pérdidas auditivas. Como abreviatura se utiliza dB.
Un decibelio es una indicación relativa. Esto significa que cuando se utiliza dB, sólo se indica la intensidad de un sonido en relación con otro. Un ejemplo de esto podría ser la amplificación que proporciona un audífono. Debido a que el término decibelio se utiliza en conexión con muchos temas, es necesario precisar qué tipo de decibelio se utiliza con una abreviación.
Unos ejemplos de distintos tipos de decibelios podrían ser:

dB SPL

- dB Sound Pressure Level (es decir, dB de nivel de presión sonora), indica la presión sonora en relación con el sonido más débil que puede oír una persona con una audición normal. 0 dB SPL indica el sonido más débil que puede percibir un normoyente.

dB HL

- dB Hearing Level (es decir, dB de umbral auditivo), indica la audición de una persona en relación con un normoyente. 40 dB HL indica que una persona tiene una pérdida auditiva de 40 dB. dB HL es la unidad que se utiliza en los audiogramas.


El sonido se produce al oscilar las moléculas del aire. El volumen indica la potencia de dichas oscilaciones. Cuando se incrementa el volumen con 6 dB, esto equivale a un aumento al doble del volumen. Esto significa que un sonido con un volumen de 106 dB es físicamente el doble de fuerte que uno de 100 dB.
Este es el motivo por el que se utiliza una escala logarítmica, en vez de una escala lineal normal. Precisamente porque se utiliza una escala logarítmica, no es posible hablar de una pérdida auditiva en "por cientos", ya que esto no tendría ningún sentido. En cambio, el concepto dB HL indica una pérdida auditiva en una frecuencia determinada, en relación con una audición normal.

 


Arriba, Células ciliadas normales, abajo, Células ciliadas afectadas por un trauma acústico.


        

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